lunes, 22 de diciembre de 2014

LAS VIDAS ENCERRADAS ENTRE MONTAÑAS

Las vidas encerradas entre montañas.

Mujeres aplastadas por la inmensidad de los muros. Algunas sentadas sobre el piso llorando, esperando que alguien se digne a rescatarlas; las otras no pudiendo ver qué es lo que tienen que hacer; algunas dormidas y otras resignadas.

Frente a cada una de ellas se erige una montaña, un muro con varios nombres: miedo a..., miedo a..., miedo a..., por una cuestión u otra. 
Faltas de amor a sí mismas; faltas de fe; ausencia de saber cuán poderosas somos las mujeres.

Falta de osadía, de atrevimiento; temen a la vida y lo que les trae.
Y..., se anclan en un perpetuo desasosiego interno.

Quizás todo lo que debieran hacer es: APRENDER. Tal vez, sólo con tener ganas de construirse la parte que les falta desarrollar...y decidirse a hacerlo...
Quizá sea solamente eso. Así de simple.

Todo se resume en unas palabras:

"En la montaña que te enfrenta, en lo que te aplasta, en lo que te reduce, en lo que te quita la libertad se encuentra tu potencial; allí está todo tu aprendizaje, tenga el nombre que tenga; y se halla la semilla de tu felicidad y éxito".

El atrevimiento y la osadía en desafiar los mandatos de la mente, en desoír los consejos limitantes rompiendo moldes y esquemas de niñez o del pasado; aunarse a los deseos del corazón.

Crees que sos libre?  Lo crees, verdaderamente?

Sos libre del qué dirán?
Libre de la palabra "fracaso", de la palabra "exposición"?
Libre de los conceptos "hacer mal"; "lo malo"; hacer todo mal"?
Estás libre de los "no puedo", "no debo", "no tengo", "no sé"?
Sos tan libre que soltaste el control y la manipulación?
Libre de la aprobación, de la dependencia afectiva y emocional?

Hay que ocuparse de eso. Todo está en la mente. La Verdad, reside en el corazón.

La mente teme, duda, crea situaciones que aún no han sucedido, preocupándote; el prejuicio es otro gran barrote de la reja de tu cárcel. 
La mente es chiquita, más aún, no sólo te empequeñece, sino que también empequeñece la visión de la vida.

Conectáte con tu corazón.

Sabés que hay en el corazón?
Paz, quietud, fe, albergue, sosiego, AMOR. Sí, todo eso que buscás incansablemente afuera de vos misma.

Donde hay amor, no hay miedos.

En él se halla "tu centro" y tu MAESTRO.
Sólo ÉL sabe de vos y del porqué de tu existencia en este mundo; sólo él puede guiarte para atravesar esas montañas y hacerte libre.

Preguntáte con honestidad:

A qué distancia estás de tu propio corazón? Sabés acaso dónde quedó perdido?

Andá, sin pérdida de tiempo, a rescatarlo; él también se vá secando por la acción de los contenidos de la mente.
Dále, buscálo y alimentálo; devolvéle la Vida!

Decile: TE AMO!!!

Marcela Alvarez