A través de este sistema milenario de dominación masculina
frente a la femenina se han forjado al extremo los caracteres agresivos y
conquistadores del varón. En un concepto
profundo y amplio, el verdadero sentido del género masculino fué dañado.
El varón también ha sido sometido al rigor de los mismos de
su género. Lo que sucede en este sistema patriarcal es cuestión de poder.
El castigo físico de los papás –jefes del hogar- hacia los
hijos (y esposa en muchos casos), la dureza en el trato, especialmente con
descendientes varones, los “mandatos” de padre a hijo: “Los hombres no lloran”,
“hacer eso es de mujercitas”, “vamos, hacéte hombre”, “no te me vuelvas maricón”,
entre otras.
Es decir, la desvalorización del sector femenino frente a lo
masculino es uno de los aspectos sociales consecuencia del patriarcado. El otro
es la desvalorización del hombre común frente al hombre de poder adquisitivo –el
patrón, para poner un ejemplo-. Y el carácter agresivo y malo acentuándose sin
cesar, sumado a la ignorancia de las épocas, hasta lo actual.
El hombre como parte del proceso del despertar de la
energía femenina.
Cuando propongo que el verdadero sentido del género
masculino ha sido desvirtuado es porque se ha erigido como el gran enemigo de
la mujer; cuando en realidad esta energía masculina, <energía Yang, expansiva
y activa>, es absolutamente complementaria de la femenina.
El despertar de la energía femenina, no atañe exclusivamente
a la mujer; ya que ambos son poseedores de la energía tanto femenina como
masculina.
En el varón significa el poder permitirse amar, transformar
el impulso conquistador en ímpetu amoroso para acciones de bien. Implica aprender a valorar a su otra parte,
que es la mujer con todos sus atributos.
Considero y creo firmemente que el cambio se
generará de la mano de las mujeres porque son ellas quienes logran fluir junto al
amor en forma natural.
Y porque son las mujeres la que se sienten más impulsadas a
buscar en la espiritualidad el sosiego y el sostén para mejorarse día a día. Y si
no se puede observar en los lugares de meditación, superación, metafísica,
etc., en su mayoría son mujeres. Son las eternas buscadoras de lo interior,
pues necesitan descubrir y revalorizar su propia energía sagrada.
Hay hombres que ya tomaron parte del proceso. Muchos de los
que se han acercado a la meditación, o a un tipo similar de disciplina, lo son. Participantes de un movimiento de hombres concientes que asumen su masculinidad de un modo totalmente despierto y abrigando la complementariedad con el sexo femenino.
Mas, no olvides, Mujer, que tanto o más importante serán los hombres que vendrán: los que educarás. Ten siempre presente esto.
Esta pequeña nota nació a partir de un video que, gentilmente, una lectora me acercó.
Quiero compartir con ustedes las palabras de estos hombres
que me ha llevado a la emoción y han estimulado en mí, la esperanza de que todo
puede mejorar algún día.

Muchas veces me sentí dolida, lastimada e hicieron crecer en mí 1 energía dañina de bronca. Sé q con palabras herí moralmente a muchos hombres, en defensa? Yo lo creí así, ahora me doy cuenta q devolvía la misma agresión q recibía. Era necesario? No. Me condujo a algo? Sólo a soledad y tristeza pero sé (como ellos) q estoy a tiempo de repararlo, repensando antes de decir o hacer, sin ahogar lo q siento.
ResponderEliminarNamasté,
gracias, gracias, gracias Marce por estas lágrimas de liberación!
Un afectuoso abrazo. Namasté Alexa
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